Sobre la autenticidad y la credibilidad on-line y la metedura de pata de Rosa Díez en Twitter
Rosa Díez, la cabeza visible del partido político UPyD se animó, como muchos otros políticos en estos últimos tiempos, a participar en las redes sociales como parte de la estrategia de propaganda de su partido.
La polémica se ha desatado cuando Rosa Díez ha twitteado apareciendo, a la vez, en directo por televisión dejando en evidencia que no era ella quien escribía en su twitter. Posteriormente a este suceso, la criatura en cuestión ha cancelado definitivamente su cuenta en twitter.
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Respecto a este caso hay dos cuestiones claramente diferenciadas:
- Por un lado, el hecho de que Rosa haya cerrado su cuenta twitter demuestra que muchos están dando palos de ciego en la red y que deberían buscar alguien que tenga alguna idea sobre como funcionan los medios sociales que les asesorase un poco. Aunque a veces, casi mejor que no. Que lo hagan como lo hacen. Es mucho más divertido, donde va a parar.
- Por otro lado, abre una reflexión sobre la autenticidad en los medios sociales
Respecto al primer punto estamos la mayoría de acuerdo. Esta señora no tiene un asesor en Social Media Optimization (SMO) y no ha entendido qué significa entrar en la conversación on-line de los medios sociales.
Los políticos están acostumbrados a que su discurso sea unidireccional y al entrar en la conversiación, mientras hay felicitaciones y elogios el medio les parece fantástico. Pero las críticas no tardarán en llegar. Y en el soporte on-line tenemos las mismas posibilidades de acceso a las críticas que a su discurso.
Al verse en tal berenjenal, Rosa Díez ha cerrado su cuenta Twitter.
Tarde.
Al cerrar su cuenta no ha cerrado el canal.
Es más, ahora todo el mundo habla de este hecho. Yo mismo, puse un twitt sobre el tema de la ubicuidad pero no tenía intención de escribir un post sobre ello hasta este último acontecimiento.
Respecto al segundo punto, leo a Jose Llinares diciendo que es nomal que Rosa Díez no escriba su cuenta. Este es el debate que me parece más interesante.
Tienes una cuenta con tu nombre que utilizas para participar en la conversación utilizando un lenguaje personal y respondiendo a los usuarios publicando twitts como:
“@luisrull @pacobarranco Me ha sido imposible entre coche y coche, la jornada estuvo muy apretada, lo siento“
“@fernandomaronas @JamSession @Naroh @WillAlvein @juanjaen @makoworks @davidmillan @bruxi @fesja @slashizzy @Naruedyoh
Gracias, de verdad“.
Si después resulta que lo que aparece en ella no lo escribes tú, lo que estás haciendo es engñar a la gente. Y en la red, mejor que en cualquier otro lugar, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
No significa que en tu cuenta no pueda escribir más gente, pero debe estar diferenciado. El lector lo debe tener claro. Se debería marcar qué escribe ella y qué su gabinete.
Tal vez esto sea una funcionalidad técnica que le falté a twitter, pero actualmente hay modos de solucionarlo. Softonic, ejemplo de muy buena estrategia SMO, marca de forma clara quién escribe cada Twitt publicado en su cuenta con una almohadilla.
En conclusión: “Ay Manolete, si no sabes torear pa que te metes”
La primera cucharada
Con esta entrada doy por inaugurado el blog Sopa de Pixels
